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| Riquelme con la 10 de la Selección. Una postal que debería repetirse. |
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| Riquelme con la 10 de la Selección. Una postal que debería repetirse. |
Se fue un nuevo Mundial, el primer en África. Cuatro años esperando para unos efímeros treinta días dónde el mundo futbolístico se detiene por completo. Y, como cada vez que se lleva a cabo esta fiesta del fútbol, queda mucho para contar. Un Mundial con todos los condimentos que arrancó de menor a mayor, con partidos muy pobres a partidazos de película. Sorpresas, batacazos, figuras inesperadas, fracasos, curiosidades…
España no sólo levanto la Copa por primera vez en Sudáfrica y se convirtió en el primer europeo en festejar fuera del continente. Para suerte del fútbol, el equipo de Vicente del Bosque dejó en evidencia dos cosas. Que el “tiki tiki” no solo llena los ojos sino que también las vitrinas. Y enterró, una vez más, la mentira de la diferencia generacional entre técnico y jugadores. El Dt español, que en diciembre cumplirá 60 años, supo consagrar a un grupo que había sido formado por el aún más veterano Luís Aragonés. Ese equipo supo hacer historia brindando un espectáculo a la gente. Y logró lo que nadie había podido: levantar la Copa del Mundo luego de perder en el debut. España no fue un campeón cualquiera.
El Karma de ser segundo
Holanda se quedó otra vez con las ganas. Cómo en 1974 y 1978, con esa camada histórica de jugadores que revolucionaron el fútbol, quedó en segundo lugar. Pero esta vez fue diferente. Está selección no tuvo el brillo de aquellas y llegó con lo justo a una final dónde resigno su juego ante una superior España. Pero tiene cosas de las cuales enorgullecerse. Alcanzó la final ganando todos sus partidos del Mundial, además de los de clasificación, algo que sólo había logrado Brasil en 1970. Tuvo valores altísimos en Sneijder y Robben, de las figuras del Mundial. Y fue un digno subcampeón, que supo eliminar al candidato de todos –Brasil- y cayó ante una selección que hoy parece imbatible. La Copa ya va a llegar.
El invicto soy yo
En este Mundial hubo grandes equipos. Con grandes arqueros, defensores aguerridos, volantes creativos y delanteros con gol. Hubo otros no tan buenos. Pero todos ellos, menos uno, perdieron un partido. Y aunque no haya ganado ninguno tampoco, sorpresivamente, Nueva Zelanda es el único equipo invicto de este Mundial. Producto de sus empates con Eslovaquia, Italia y Paraguay, los neozelandeses terminaron terceros en el Grupo F por delante del que era el último campeón. El orgullo de Oceanía.
Yo le gané al campeón
Es el único que lo puede decir este Mundial. Y sin haber hecho mucho. Porque Suiza, la selección del presidente de la FIFA, no hizo un gran torneo. Tuvo la oportunidad de clasificar. Tan sólo tenía que hacerle más de dos goles a una de las selecciones más débiles de toda la Copa como lo fue Honduras y no lo hizo. Pero lo que sí hizo, fue ganarle al que, días después, terminaría siendo el campeón. Y Suiza puede decir que le ganó al mejor equipo del mundo.
Grandes en deudaEste Mundial mostró la debacle de varias selecciones que siempre son candidatas. Inglaterra se perfilaba para pelear bien alto, apoyado en sus figuras Lampard y Gerard y su goleador Rooney. Pero no prosperó, pasó la primera ronda a los tumbos y cayó goleado ante Alemania. La misma suerte tuvo Argentina. Ilusionó la primera ronda ante equipos accesibles, se vieron los primeros desajustes ante México y los teutones terminaron con el sueño. El último campeón Italia defraudó al mundo quedando afuera en primera ronda en un grupo más que accesible con equipos como Eslovaquia y Nueva Zelanda. Y a Francia la desbordaron los problemas internos y también se quedó afuera en fase de grupos. Muchos grandes quedaron en deuda.
De la mano de los fracasos de sus equipos, figuras de primer nivel Mundial en sus clubes hicieron agua con sus selecciones. Cuando el mundo esperaba ver en Sudáfrica a sus ídolos inflar las redes, se encontró con falsas imitaciones de aquellos jugadores que admiraban en las ligas europeas. El Messi de los 47 goles en la temporada se fue virgen. Igual Rooney, que casi ni pateó al arco. Cristiano Ronaldo le dio de comer una vez más a los que dicen que es puro marketing. Drogba y Eto’o no pudieron colaborar para que sus selecciones avancen en el Mundial en su continente. Muchas figuras con poco brillo.
Todo esto y mucho más dejó Sudáfrica 2010. Un sólo post no alcanzó para resumir todo lo que pasó en el Mundial en tierras africanas. En breve la segunda parte. La Copa del Mundo se sigue jugando.
Esto iba a pasar. Aunque para muchos no estaba claro, la primera ronda fue un mundo de fantasía. Ya se había visto el cambio ante México. Argentina no es un equipo, es un conjunto de individualidades. No es una cosa menor, es una virtud tener tantos jugadores de nivel. Pero cuando no están encendidos, no hay equipo que lo respalde. Y si enfrente tenés a Alemania, el resultado es lo que se vio hoy.
Diego fue necio en no cambiar. Parece fácil hablar con el resultado puesto, pero después del partido con los mexicanos dije todas las cosas que pienso ahora. Conservar a Maxi y Di María era dejar en soledad a un Mascherano que ya no es el que era. Ellos atacaron con todo lo que tenían. El doble cinco de Kedhira y Schweisteinger, el tridente de volantes
ofensivos de Muller, Ozil y Podolski y el punta Klose. Mucho para una línea de cuatro muy vulnerable y un cinco solitario. Todo eso, avanzando en bloque y con una idea. Alemania sorprendió con su toque. Por momentos parecía España. Suena exagerado, pero salían jugando de abajo y renunciaban al pelotazo. Esta selección alemana no es lo que era.
Argentina fue todo lo contrario. Espero una genialidad de Messi que nunca llegó. El 10 fue el de acá y no el de allá. Fue el que nosotros conocemos, no el que nos cuentan los catalanes. Aunque nadie quiera decirlo, es un fracaso tan grande como el de Cristiano Ronaldo o Rooney. El de los cuarenta y tantos goles en la temporada se fue virgen del Mundial. Y sin hacer nada para doblegar la historia en el partido que había que hacerlo. Las individualidades nunca se despertaron y se pagó caro. Los volantes por afuera mostraron lo que venían haciendo. Los dos de arriba, se sintieron solos y poco buscados. Y si no funcionan esos no hay más. Todo lo que resta es defensivo. Los
laterales no lo son y se nota. Otamendi hoy jugó gratis y Heinze es Heinze –eso ya es un clásico-. Demichelis conocía las casas y las familias de los alemanes. Nadie reaccionó. Amagaron en el comienzo del segundo, pero cuando cayó el 2 a 0 alemán todo quedó en nada. Los cambios –como dijo Claudio Paul Caniggia por Twitter- llegaron tarde. A mi criterio, Pastore tardó cuatro partidos en entrar al equipo. Pero sin equipo no se gana un torneo, se puede ganar algún partido. A Nigeria, Corea, Grecia… a Alemania no.
Se terminó el Mundial para Argentina. Y de la peor manera. Capaz sirva para que, una vez en la vida, Diego haga autocrítica. Lo dudo. Pero varias cosas quedaron en su lugar. Y algunos tendrán que pagar. Si llegaste a la Selección por atrás, te tendrás que ir por atrás. Y si te ganaste la 10 por atrás, la tendrás que devolver igual. El tiempo le da la razón a quién se la tiene que dar. A esperar cuatro años más.
Se viene otra vez Alemania. Pero para eso, primero se vino México. Todo como en el 2006. Tanta comparación con el ’86 en vano. ¿Esto complica los planes místicos de Diego y compañía? No creo. Hablando un poco en serio, Argentina hizo un modesto partido en el desarrollo pero excelente en el resultado. No voy a caer en el halago desmesurado. Al contrario, voy a remarcar tanto lo positivo como lo negativo –que es mucho- del partido y de cara al choque de cuartos.
Desde el vamos me parece que hay un error. Cederle el protagonismo a una selección inferior me parece erróneo. Pero esta argentina juega así. En la primera ronda eso no se había visto porque los rivales estaban muy por debajo del nivel nuestro. Pero hoy, contra un equipo más armado pero todavía menor, Diego ya mostró lo que venía mostrando antes. Darles la
pelota a ellos y esperar que se equivoquen. Hay algo que hace perfecto y es la presión. Es riesgoso ir tan a arriba a presionar a los rivales, porque si te pasan, estás muerto. Pasó muchas veces y ahí se vieron las llegadas de los mexicanos, que encaraban en manada a un solitario Mascherano que no paró a casi nadie. Pero también de esa manera vino el segundo tanto. Pipita aprovechó el error, y emuló su gol en aquel superclásico con Boca que le valió la tapa de todos los diarios. Y ahí hay dos cosas. La positiva es la manera de presionar y el resultado de la misma. Lo negativo es que si superan esa barrera, el equipo está desnudo y vulnerable. Y Alemania no perdona.
El arquero es
el gran triunfo de Diego. Fue el partido que más le llegaron y respondió. Calculó mal en el primer tiro de Salcido –que se canso de patear- pero después se lo vio seguro siempre. Es importante para el equipo saber que si te llegan, tenés un arquero seguro a tus espaldas. Y Argentina lo tiene.
Volvió la línea de cuatro centrales. Pero Demichelis sigue flojo. Burdisso pide pista para hacer dupla con Samuel. Heinze es Heinze. Y Otamendi fue más que Jonás pero menos que lo que necesita Argentina en el lateral derecho. El gol mexicano es un golazo pero es evitable. Martín está lento y se notó. Después, Chicharito –que ojo tiene Ferguson- hizo el resto. Pero a esa altura, estaba todo definido. Alemania te ataca con cuatro –Ozil, Muller, Podolski y Klose- y Argentina defiende con cinco –sumando a Javier-. Es casi un mano a mano, con jugadores que están teniendo un gran Mundial. Por eso hay que ajustar la línea de volantes.
El medio está falto de equilibro. Maxi y Di María no aparecen ni en ataque ni defensa. Mascherano sufrió la soledad en el centro de la cancha y vio pasar a mucho mexicano, que cuando sean alemanes puede terminar en gol. Sin los dos volantes ofensivos enchufados –Diego poné a Pastore-, Messi tuvo que retroceder mucho y agarrar la pelota muy lejos del arco. Así no sirve, y menos si no se la quiere tocar a nadie. El punto positivo fue Tévez. Hoy se le dio todo. A pesar del grosero error del lineman en el primer gol, Carlitos estuvo siempre dónde tenía que estar. Y el zapatazo en el segundo hizo olvidar un poco el de Maxi cuatro años atrás, con todo lo que eso implica. También es meritorio lo de Higuaín, atento y letal. Pero depender de individualidades es peligroso. Porqué si tienen un mal día, no hay equipo que los respalde. Hoy le tocó un mal día a Messi y lo respaldo el Apache. Pero no un equipo.
No es que todo haya sido negativo. Pero es fácil tirar flores cuando el equipo gana. Hay que analizar todo. Lo bueno y lo malo, de cara a un choque nada fácil. Alemania viene de hacerle cuatro a Inglaterra en un resultado histórico. A pesar del gol no cobrado a Lampard – ¿pasada de factura 44 años después?- los alemanes les dieron una clase de fútbol a los creadores del
deporte. Solidez, practicidad y efectividad. Alemania contragolpeó perfecto. Sus volantes son simples y ejecutan todo a la perfección. Klose tiene el arco entre ceja y ceja. Muller ya dejó de ser una promesa y Podolski es un pequeño veterano. Y qué decir de Ozil, el que nadie tenía en los papeles y juega como los dioses. Pero Argentina tiene con qué. Claro que tiene que mirar para dentro y ver los errores y corregirlos. Las individualidades las tiene, eso está claro. Y entre ellas, al mejor de todos. Y eso no es poca cosa a la hora de una definición clave. El viento está soplando a favor como pocas veces en los mundiales y tienen que aprovecharlo. El sábado muchos van a jugar el partido más importantes de sus vidas. Y lo van a ganar si lo juegan como tal.
No sé de qué es más importante hablar. Argentina pasó a Octavos, sí. Mantuvo de nuevo la valla invicta. Messi sigue intratable. Se vieron los primeros minutos del crack Pastore – ¡al fin!-. Pero la nota la dio, cuando no, Martín Palermo.
Argentina se jugaba la clasificación –es una forma de decir- ante la debilísima –no es por desmerecerlos, pero eran muy malos- Grecia. Llegaba al partido con siete cambios –debieron ser más- y un planteo muy ofensivo contra un equipo ultra defensivo. Y así se dio el encuentro. Argentina tuvo la posesión absoluta del
balón, intentó entrar por todos lados y se encontró con Tzorbas –el griego, ja!-. Grecia tuvo a solo dos jugadores en cancha. Su arquero, que evitó la goleada, y Samarás, que se hizo un festín con las dudas de Demichelis. Paradójicamente él, de lo peorcito de la Selección, abrió el partido con una pelota parada y otro guiño más de la suerte. Cabeceó, le rebotó a Milito y le quedó para fusilar al arquero griego que si sacaba esa estaba Florentino Pérez esperando para que firme con el Real.
Previo a esto, y hago un párrafo aparte porqué lo merece, entro el crack. Sí, tengo una debilidad. El Flaco Pastore debutó en el Mundial y para mi es la mejor noticia. Cuesta entender porqué sus primeros minutos se dieron recién en este tercer partido. La frescura que le dio al equipo en los minutos que estuvo en cancha fue tan notoria que debería ser titular ante México. Pero eso quedará en manos de Diego.
Volviendo al partido, faltando ’10 Diego le puso play al dvd y empezó “La historia sin fin”. Salió Milito –no tiene suerte en la Selección, merece más- y entró Martín Palermo, el hombre película en vida. Cada uno en su casa, en su laburo, en el auto, en Parque Centenario o P
laza San Martín habrá pensado lo mismo: “ahora entra y hace un gol”. Yo también lo hice. Y Palermo lo hizo. En esos pocos minutos que estuvo en cancha, la pelota lo esquivó, le pasó de cerca, hasta que le cayó en los pies. Y el resultado era inminente: a buscarla adentro, Tzorbas. Un capítulo más para una historia que no tiene fin. ¿Terminará en la final? Llamen a Spielberg…
PD: A la misma hora jugaron Nigeria-Corea del Sur. Dicen, fue un partidazo, terminó 2-2 y clasificaron los coreanos. Dicen, eh.
Argentina volvió a ganar y puso prácticamente los dos pies en los Octavos de Final. Vapuleó en el resultado a una débil Corea del Sur que por momentos insinuó con meterse en el partido. Pero la Selección lo liquidó al final y se quedó con el ansiado triunfo.
La selección mos
tró todo lo que queríamos ver. Messi sigue enchufado –no tanto como en el debut-, Tévez también, Agüero entró bien, Mascherano sigue firme en el medio y el Pipita se despachó con tres goles. Solo dos delanteros lo habían logrado. Stábile en el ’30 y el gran Bati dos veces: contra Grecia en el ’94 y con Jamaica en el ’98. Pipita se metió en la historia grande del seleccionado en Mundiales y es el goleador en Sudáfrica.
Argentina hizo más que ganar un partido. Sumó en confianza y contundencia. Se llegó y se convirtió, algo que había quedado pendiente ante Nigeria. Pero hay algo que sigue inquietando. La defensa sigue sucumbiendo ante los pocos ataques de los rivales. Y esto puede costar caro contra selecciones más importantes, que no van a errar como erraron los nigerianos o los surcoreanos.
El partido arrancó favorable. Hay algo que es fundamental para ser campeón y hoy lo tuvimos: suerte. Es real que
hay que acompañarla, pero arrancar con un gol en contra de los asiáticos es un guiño de la suerte. Messi tiró el centro y Chu Young Park la mandó adentro. Otra vez un gol de pelota parada para abrir el partido. Después, el Pipita cabeceó solo luego de una peinada de Burdisso –que entró por el lesionado Samuel, la nota negativa del partido- y puso el segundo con la complicidad del arquero coreano. Cuando el partido parecía controlado, Demichelis falló feo y Chung Yong Lee puso el descuento justo antes que termine el primer tiempo.
El segundo arrancó más complicado. Los coreanos vieron la posibilidad y se arrimaron un poco más al arco de Romero. Ahí la defensa no respondió de la mejor manera y sufrió algunas llegadas peligrosas. Pero en el peor momento argentino, vino lo mejor. Entre Messi y la entrada de Agüero, pisaron el acelerador y ayudaron a Higuaín a completar su triplete. 4 a 1 y partido liquidado.
El resultado ilusiona. Más teniendo en cuenta cómo juegan las demás selecciones. Pero ojo, hay que tener en cuenta que todavía no jugamos contra nadie y estar preparados para cruzarse con las selecciones grandes. Y para eso hay que afinar un par de detalles. Pero ¿quién le quita la ilusión a la gente?
Ya se fue la segunda jornada del Mundial. En el día de hoy, a diferencia de ayer, se jugaron tres partidos, incluida nuestra selección. Y quedaron varias cosas para comentar.
A primera hora, allá por las 8:30 hs de acá, Corea del Sur y Grecia abrían el Grupo B. Para que les voy a mentir, a esa hora me estaba acostando –nada de joda, por laburo- y solo vi un resumen cuando me desperté. Aunque ayudo a ver un par de cuestiones. En la previa, se enfrentaban un equipo que lleva siete mundiales consecutivos (Corea) ante otra que nunca había ganado un partido ni había convertido goles (Grecia). Si había que apostar, no era muy complicado. Y Así fue. Los surcoreanos mostraron el despliegue físico que les es característico y se hicieron un festín con los grandotes y lentos defensores griegos. No me quiero imaginar lo que pueden hacer Messi, Tévez y compañía contra
estos muchachos, pero para eso falta superar primero a los asiáticos. Sorprende que este equipo –no exactamente, pero con el mismo técnico y la misma idea- haya ganado la Eurocopa hace seis años. Y pensar que el actual campeón es España, que paradoja. Lo cierto, es que Corea del Sur abrió un nuevo Mundial con una clarísima victoria ante una pobrísima Grecia con goles de Lee Jung Soo y su figura Park Ji Sung. Y, por diferencia de gol, es puntera del Grupo.
Y los goles a favor son muy importantes a la hora de la definición. Y hoy Argentina pagó caro la falta de acierto en el arco Nigeriano. A las 11 horas de acá la Selección de Diego debutó ante los nigerianos. Ahora si puedo decir que vi el partido, porque aunque hacia pocas horas que me había acostado, tuve que levantarme a verlo por un tema laboral. Cuando vi que el primer gol lo había hecho Heinze pensé que todavía estaba durmiendo. El tempranero gol del gringo sorprendió a más de uno (por no decir a todos, incluyéndolo a él). Pero la Selección, a partir de ese gol, hizo un buen partido. Pero el mayor triunfo fue la actuación de Messi. Tal vez no tan rutilante como lo reflejan los medios –desde mi humilde punto de vista- pero Lio jugó tres veces mejor que en la Eliminatoria. Aunque, seamos sinceros, no era muy difícil mejorar esas actuaciones. Pero si hubiese convertido un gol, hubiera sido una actuación casi perfecta en su debut como titular y figura mundialista. Muy bien por Messi. Lo mismo para el arquero nigeriano, que atajó como nunca en su vida. Argentina generó mucho, acertó poco y perdió una de las pocas cosas que tenía en la previa: una defensa sól
ida. Aunque el Diego se empecine en no tener autocrítica y decir que llegaron un montón de veces, también hay que decir que esa solidez que tenía esa línea de cuatro ante Alemania no se vio hoy ante Nigeria. La selección sufrió mucho, a Jonas le ganaron la espalda, Micho y Samuel fallaron un par de veces y Heinze fue Heinze. La historia dice que Argentina ganó 1 a 0. Podría haber sido 3 a 0 o 1 a 1, pero no. Argentina ganó con lo justo, pero ganó. Y eso es lo que todos querían. La nota negativa del día, además del no ingreso de Pastore, fue la actuación de Di María. Mucho era lo que se esperaba de Ángel, pero su poca participación sumada a que el equipo no jugó por su carril, lo dejaron afuera del partido. Pero la nota positiva es el cambio en el planteo de Diego. De un equipo ultradefensivo que salía de contra a este que tomó la iniciativa del partido, hay un gran cambio. A pesar de que el rival ayudaba y de que habría que ver cómo juega el equipo contra alguna de las selecciones grandes, hubo un cambio importante en el planteo. Y es una buena noticia.
Luego del partido de Argentina y de cumplir con mi trabajo, volví a la cama con la intención de despertarme para ver un partido que me interesaba mucho: Inglaterra-Estados Unidos. Los ingleses, a mi criterio, son grandes candidatos. Y los yanquis pueden ser una gran sorpresa. Lamentablemente para mí, no me desperté y vi un resumen que igual sumó para entender el porqué del empate. “Cuando errás mucho te terminan empatando. Gracias a Dios no se dio” dijo Diego hoy en conferencia. Pero a Capello si le pasó. Porqué Inglaterra llegó y llegó y no pudo convertir más que un gol. Por errores propios y porqué el arquero estadounidense tuvo toda la seguridad que no tuvo Green, el arquero inglés. Dempsey pateó lo que comúnmente se dice “una masita para el té”, y el arquero hizo el resto. Gerrard había abierto el marcador en los primeros minutos pero ese gol yanqui era un balde de agua fría para el equipo inglés. Fue 1 a 1 en lo que se preveía una victoria inglesa. La sorpresa fue sorpresa y la candidata no lo fue, por lo menos en el resultado. Sin embargo, los partidos que le quedan a ambos (Eslovenia y Argelia) los ponen, en teoría, en Octavos de Final.
Se terminó una nueva jornada mundialista y mañana nos esperan otra vez tres encuentros: Argelia-Eslovenia por el Grupo C, Serbia-Ghana –sin sus figuras lesionadas- y Alemania (siempre candidata) ante Australia, estos por el Grupo D. Ganó Argentina y es noticia, la seguimos mañana.