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| Riquelme con la 10 de la Selección. Una postal que debería repetirse. |
En época de Copa América, El Último Diez recuerda la de Venezuela 2007, cuando la Selección Argentina dirigida por Alfio Basile y con Juan Román Riquelme como estandarte, pasó por arriba a todos los rivales y finalmente cayó ante Brasil. Cinco goles y varias asistencias del 10 para no olvidar.
Se fue un nuevo Mundial, el primer en África. Cuatro años esperando para unos efímeros treinta días dónde el mundo futbolístico se detiene por completo. Y, como cada vez que se lleva a cabo esta fiesta del fútbol, queda mucho para contar. Un Mundial con todos los condimentos que arrancó de menor a mayor, con partidos muy pobres a partidazos de película. Sorpresas, batacazos, figuras inesperadas, fracasos, curiosidades…
España no sólo levanto la Copa por primera vez en Sudáfrica y se convirtió en el primer europeo en festejar fuera del continente. Para suerte del fútbol, el equipo de Vicente del Bosque dejó en evidencia dos cosas. Que el “tiki tiki” no solo llena los ojos sino que también las vitrinas. Y enterró, una vez más, la mentira de la diferencia generacional entre técnico y jugadores. El Dt español, que en diciembre cumplirá 60 años, supo consagrar a un grupo que había sido formado por el aún más veterano Luís Aragonés. Ese equipo supo hacer historia brindando un espectáculo a la gente. Y logró lo que nadie había podido: levantar la Copa del Mundo luego de perder en el debut. España no fue un campeón cualquiera.
El Karma de ser segundo
Holanda se quedó otra vez con las ganas. Cómo en 1974 y 1978, con esa camada histórica de jugadores que revolucionaron el fútbol, quedó en segundo lugar. Pero esta vez fue diferente. Está selección no tuvo el brillo de aquellas y llegó con lo justo a una final dónde resigno su juego ante una superior España. Pero tiene cosas de las cuales enorgullecerse. Alcanzó la final ganando todos sus partidos del Mundial, además de los de clasificación, algo que sólo había logrado Brasil en 1970. Tuvo valores altísimos en Sneijder y Robben, de las figuras del Mundial. Y fue un digno subcampeón, que supo eliminar al candidato de todos –Brasil- y cayó ante una selección que hoy parece imbatible. La Copa ya va a llegar.
El invicto soy yo
En este Mundial hubo grandes equipos. Con grandes arqueros, defensores aguerridos, volantes creativos y delanteros con gol. Hubo otros no tan buenos. Pero todos ellos, menos uno, perdieron un partido. Y aunque no haya ganado ninguno tampoco, sorpresivamente, Nueva Zelanda es el único equipo invicto de este Mundial. Producto de sus empates con Eslovaquia, Italia y Paraguay, los neozelandeses terminaron terceros en el Grupo F por delante del que era el último campeón. El orgullo de Oceanía.
Yo le gané al campeón
Es el único que lo puede decir este Mundial. Y sin haber hecho mucho. Porque Suiza, la selección del presidente de la FIFA, no hizo un gran torneo. Tuvo la oportunidad de clasificar. Tan sólo tenía que hacerle más de dos goles a una de las selecciones más débiles de toda la Copa como lo fue Honduras y no lo hizo. Pero lo que sí hizo, fue ganarle al que, días después, terminaría siendo el campeón. Y Suiza puede decir que le ganó al mejor equipo del mundo.
Grandes en deudaEste Mundial mostró la debacle de varias selecciones que siempre son candidatas. Inglaterra se perfilaba para pelear bien alto, apoyado en sus figuras Lampard y Gerard y su goleador Rooney. Pero no prosperó, pasó la primera ronda a los tumbos y cayó goleado ante Alemania. La misma suerte tuvo Argentina. Ilusionó la primera ronda ante equipos accesibles, se vieron los primeros desajustes ante México y los teutones terminaron con el sueño. El último campeón Italia defraudó al mundo quedando afuera en primera ronda en un grupo más que accesible con equipos como Eslovaquia y Nueva Zelanda. Y a Francia la desbordaron los problemas internos y también se quedó afuera en fase de grupos. Muchos grandes quedaron en deuda.
De la mano de los fracasos de sus equipos, figuras de primer nivel Mundial en sus clubes hicieron agua con sus selecciones. Cuando el mundo esperaba ver en Sudáfrica a sus ídolos inflar las redes, se encontró con falsas imitaciones de aquellos jugadores que admiraban en las ligas europeas. El Messi de los 47 goles en la temporada se fue virgen. Igual Rooney, que casi ni pateó al arco. Cristiano Ronaldo le dio de comer una vez más a los que dicen que es puro marketing. Drogba y Eto’o no pudieron colaborar para que sus selecciones avancen en el Mundial en su continente. Muchas figuras con poco brillo.
Todo esto y mucho más dejó Sudáfrica 2010. Un sólo post no alcanzó para resumir todo lo que pasó en el Mundial en tierras africanas. En breve la segunda parte. La Copa del Mundo se sigue jugando.
Sin dudas, el número 10 es especial. Es un emblema. Tener ese número en la espalda representa muchas cosas. En muchos casos, el que la lleva está representando grandes números diez que vistieron esa misma camiseta en otras ocasiones. Y están a la altura. Otras veces no. El emblema del equipo lleva algún otro número y el diez simplemente se sienta en el banco a ver cómo suceden las cosas. En Sudáfrica hay 32 diez. Y cada uno cumple su rol en el equipo.
En el Grupo A hay calidad. Cuauhtemoc Blanco se calza el número con una historia que lo respalda. Aunque veterano, participó en los tres partidos y hasta liquidó la historia con los franceses con su penal. En Francia pesa la cosa. No es fácil reemplazar, tal vez, al jugador más grande de la historia gala. Govou se puso la de Zidane y volvió a su país rápido con una pobre actuación, que acompaño al resto del equipo. Uruguay le dio el número a un delantero. Muchas veces pasa que no es el creador, sino el centrodelantero el que se pone la 10. Forlan, como emblema de la celeste, se la calzó y no defraudó. Se despachó con dos goles y llevó al equipo, junto a Suarez, a los Octavos. Pienaar era la promesa de fútbol sudafricana. Steven tiene magia en los pies, pero no puedo hacer mucho para llevar a su selección a la próxima ronda. Mostró destellos de buen fútbol pero se quedó rápido en el camino.
El B tiene al mejor de todos. Y es nuestro. Lio Messi se puso la que dejó “el último diez” y demostró en África que no le pesa, a diferencia de las Eliminatorias. No convirtió pero participó de todo y se puso el equipo al hombro. Muy bien 10. Chu Young Park no es el emblema del equipo. Lo es su tocayo Ji Sun. Pero es parte vital de una Corea que pudo pasar a Octavos gracias al fútbol de los dos. Karagounis es un diez extraño. Es buen jugador pero aguerrido. Y, dentro de una selección que no propuso mucho, a veces pegó más de lo que jugó. Pero fue clave contra Nigeria en el único triunfo griego. El caso de los africanos es curioso. Adeye entró por la ventana al Mundial, nunca jugó un partido internacional y le dieron la 10. Pero no participó ni un minuto en Sudáfrica.
En el C había uno que prometía. Pero no cumplió. Rooney prefirió la diez a la nueve y decepcionó. Hasta ahora. El que no lo hizo fue Donovan, ídolo yanqui que puso en Octavos a su país a fuerza de goles. Uno que se quedó en la puerta fue Birsa con Eslovenia. Sorprendió con su juego vertical y su buena pegada. Gran gol a E.E.U.U, algo que seguramente recordará por siempre. El argelino miró casi todo desde el banco. Kaifi sólo entró unos minutos con Estados Unidos y nada. Sin chances de lucir el diez en cancha.
Acá los diez participaron poco y nada. En el D, sólo Podolski asomó pero no lo suficiente. Convirtió en el debut y le alcanzó para ser el mejor número diez de la zona. Serbia se quedó en el camino a pesar de tener a Stankovic, que poco hizo para cambiar el rumbo. Appiah apenas jugó unos minutos para Ghana. Y el Mago Kewell peor todavía: cuando le tocó ser titular, fue expulsado.
Otro Grupo dónde los diez no son la figura del equipo. Jorgensen se vio bastante tapado en la creación danesa por Rommedahl, pero igual se quedaron en el camino. En Camerún la figura de Eto’o es la más imporante. Por eso Emana queda relegado a su liderazgo. Igual Nakamura, tapado por la figura de Honda. Sneijder lleva la diez con honores. Pero comparte la creación con Robben, Van der Vart y otros.
Acá sí que ni figuraron. Di Natale, el más conocido de todos, decepcionó con una Italia que se fue rápido en primera ronda. Para que se la habrán sacado a Totti. Benítez en Paraguay saltó en un partido desde el banco pero no colaboró en la clasificación. El eslovaco Sapara sólo se la puso entre los suplentes y Killen, dentro de todo, hizo un buen papel con Nueva Zelanda.
En el G hay de todo. Portugal tiene en sus figuras a CR y Deco pero la diez se la puso Danny. Los marfileños se embanderan detrás de Drogba pero Gervinho tomó la posta del número emblema. Y mostró mucha movilidad y técnica, una rareza su suplencia. Corea del Norte fue de paseo a Sudáfrica y Hong también lo hizo. Kaka llevá un número histórico. Por ahora no demostró demasiado, pero Brasil es Brasil, y puede despertarse en cualquier momento.
Por último, el H tiene unas particularidades. Mati Fernández es la manija del equipo, pero Valdivia no es menos tampoco. Por eso lleva la 10 y mucha magia en los pies. Cesc Fabregas merece el número que tiene en la espalda. También la titularidad. Pero España tiene tantos jugadores, que se dan el lujo de tener un crack así en el banco. Nkufo no hizo mucho para Suiza, que desaprovechó una gran chance. Y Jerry Palacios ni pisó la cancha en el pobre paso de Honduras por el Mundial.
Los 10 están presentes en Sudáfrica. Algunos prometían y decepcionaron. Otros llegaron de incognitos y sorprendieron. Unos ni figuran en el plantel y llevan en vano el número emblemático en la espalda. Otros sufren desde el banco. Los diez de Sudáfrica 2010.
No sé de qué es más importante hablar. Argentina pasó a Octavos, sí. Mantuvo de nuevo la valla invicta. Messi sigue intratable. Se vieron los primeros minutos del crack Pastore – ¡al fin!-. Pero la nota la dio, cuando no, Martín Palermo.
Argentina se jugaba la clasificación –es una forma de decir- ante la debilísima –no es por desmerecerlos, pero eran muy malos- Grecia. Llegaba al partido con siete cambios –debieron ser más- y un planteo muy ofensivo contra un equipo ultra defensivo. Y así se dio el encuentro. Argentina tuvo la posesión absoluta del
balón, intentó entrar por todos lados y se encontró con Tzorbas –el griego, ja!-. Grecia tuvo a solo dos jugadores en cancha. Su arquero, que evitó la goleada, y Samarás, que se hizo un festín con las dudas de Demichelis. Paradójicamente él, de lo peorcito de la Selección, abrió el partido con una pelota parada y otro guiño más de la suerte. Cabeceó, le rebotó a Milito y le quedó para fusilar al arquero griego que si sacaba esa estaba Florentino Pérez esperando para que firme con el Real.
Previo a esto, y hago un párrafo aparte porqué lo merece, entro el crack. Sí, tengo una debilidad. El Flaco Pastore debutó en el Mundial y para mi es la mejor noticia. Cuesta entender porqué sus primeros minutos se dieron recién en este tercer partido. La frescura que le dio al equipo en los minutos que estuvo en cancha fue tan notoria que debería ser titular ante México. Pero eso quedará en manos de Diego.
Volviendo al partido, faltando ’10 Diego le puso play al dvd y empezó “La historia sin fin”. Salió Milito –no tiene suerte en la Selección, merece más- y entró Martín Palermo, el hombre película en vida. Cada uno en su casa, en su laburo, en el auto, en Parque Centenario o P
laza San Martín habrá pensado lo mismo: “ahora entra y hace un gol”. Yo también lo hice. Y Palermo lo hizo. En esos pocos minutos que estuvo en cancha, la pelota lo esquivó, le pasó de cerca, hasta que le cayó en los pies. Y el resultado era inminente: a buscarla adentro, Tzorbas. Un capítulo más para una historia que no tiene fin. ¿Terminará en la final? Llamen a Spielberg…
PD: A la misma hora jugaron Nigeria-Corea del Sur. Dicen, fue un partidazo, terminó 2-2 y clasificaron los coreanos. Dicen, eh.
Argentina volvió a ganar y puso prácticamente los dos pies en los Octavos de Final. Vapuleó en el resultado a una débil Corea del Sur que por momentos insinuó con meterse en el partido. Pero la Selección lo liquidó al final y se quedó con el ansiado triunfo.
La selección mos
tró todo lo que queríamos ver. Messi sigue enchufado –no tanto como en el debut-, Tévez también, Agüero entró bien, Mascherano sigue firme en el medio y el Pipita se despachó con tres goles. Solo dos delanteros lo habían logrado. Stábile en el ’30 y el gran Bati dos veces: contra Grecia en el ’94 y con Jamaica en el ’98. Pipita se metió en la historia grande del seleccionado en Mundiales y es el goleador en Sudáfrica.
Argentina hizo más que ganar un partido. Sumó en confianza y contundencia. Se llegó y se convirtió, algo que había quedado pendiente ante Nigeria. Pero hay algo que sigue inquietando. La defensa sigue sucumbiendo ante los pocos ataques de los rivales. Y esto puede costar caro contra selecciones más importantes, que no van a errar como erraron los nigerianos o los surcoreanos.
El partido arrancó favorable. Hay algo que es fundamental para ser campeón y hoy lo tuvimos: suerte. Es real que
hay que acompañarla, pero arrancar con un gol en contra de los asiáticos es un guiño de la suerte. Messi tiró el centro y Chu Young Park la mandó adentro. Otra vez un gol de pelota parada para abrir el partido. Después, el Pipita cabeceó solo luego de una peinada de Burdisso –que entró por el lesionado Samuel, la nota negativa del partido- y puso el segundo con la complicidad del arquero coreano. Cuando el partido parecía controlado, Demichelis falló feo y Chung Yong Lee puso el descuento justo antes que termine el primer tiempo.
El segundo arrancó más complicado. Los coreanos vieron la posibilidad y se arrimaron un poco más al arco de Romero. Ahí la defensa no respondió de la mejor manera y sufrió algunas llegadas peligrosas. Pero en el peor momento argentino, vino lo mejor. Entre Messi y la entrada de Agüero, pisaron el acelerador y ayudaron a Higuaín a completar su triplete. 4 a 1 y partido liquidado.
El resultado ilusiona. Más teniendo en cuenta cómo juegan las demás selecciones. Pero ojo, hay que tener en cuenta que todavía no jugamos contra nadie y estar preparados para cruzarse con las selecciones grandes. Y para eso hay que afinar un par de detalles. Pero ¿quién le quita la ilusión a la gente?
Ya se fue la segunda jornada del Mundial. En el día de hoy, a diferencia de ayer, se jugaron tres partidos, incluida nuestra selección. Y quedaron varias cosas para comentar.
A primera hora, allá por las 8:30 hs de acá, Corea del Sur y Grecia abrían el Grupo B. Para que les voy a mentir, a esa hora me estaba acostando –nada de joda, por laburo- y solo vi un resumen cuando me desperté. Aunque ayudo a ver un par de cuestiones. En la previa, se enfrentaban un equipo que lleva siete mundiales consecutivos (Corea) ante otra que nunca había ganado un partido ni había convertido goles (Grecia). Si había que apostar, no era muy complicado. Y Así fue. Los surcoreanos mostraron el despliegue físico que les es característico y se hicieron un festín con los grandotes y lentos defensores griegos. No me quiero imaginar lo que pueden hacer Messi, Tévez y compañía contra
estos muchachos, pero para eso falta superar primero a los asiáticos. Sorprende que este equipo –no exactamente, pero con el mismo técnico y la misma idea- haya ganado la Eurocopa hace seis años. Y pensar que el actual campeón es España, que paradoja. Lo cierto, es que Corea del Sur abrió un nuevo Mundial con una clarísima victoria ante una pobrísima Grecia con goles de Lee Jung Soo y su figura Park Ji Sung. Y, por diferencia de gol, es puntera del Grupo.
Y los goles a favor son muy importantes a la hora de la definición. Y hoy Argentina pagó caro la falta de acierto en el arco Nigeriano. A las 11 horas de acá la Selección de Diego debutó ante los nigerianos. Ahora si puedo decir que vi el partido, porque aunque hacia pocas horas que me había acostado, tuve que levantarme a verlo por un tema laboral. Cuando vi que el primer gol lo había hecho Heinze pensé que todavía estaba durmiendo. El tempranero gol del gringo sorprendió a más de uno (por no decir a todos, incluyéndolo a él). Pero la Selección, a partir de ese gol, hizo un buen partido. Pero el mayor triunfo fue la actuación de Messi. Tal vez no tan rutilante como lo reflejan los medios –desde mi humilde punto de vista- pero Lio jugó tres veces mejor que en la Eliminatoria. Aunque, seamos sinceros, no era muy difícil mejorar esas actuaciones. Pero si hubiese convertido un gol, hubiera sido una actuación casi perfecta en su debut como titular y figura mundialista. Muy bien por Messi. Lo mismo para el arquero nigeriano, que atajó como nunca en su vida. Argentina generó mucho, acertó poco y perdió una de las pocas cosas que tenía en la previa: una defensa sól
ida. Aunque el Diego se empecine en no tener autocrítica y decir que llegaron un montón de veces, también hay que decir que esa solidez que tenía esa línea de cuatro ante Alemania no se vio hoy ante Nigeria. La selección sufrió mucho, a Jonas le ganaron la espalda, Micho y Samuel fallaron un par de veces y Heinze fue Heinze. La historia dice que Argentina ganó 1 a 0. Podría haber sido 3 a 0 o 1 a 1, pero no. Argentina ganó con lo justo, pero ganó. Y eso es lo que todos querían. La nota negativa del día, además del no ingreso de Pastore, fue la actuación de Di María. Mucho era lo que se esperaba de Ángel, pero su poca participación sumada a que el equipo no jugó por su carril, lo dejaron afuera del partido. Pero la nota positiva es el cambio en el planteo de Diego. De un equipo ultradefensivo que salía de contra a este que tomó la iniciativa del partido, hay un gran cambio. A pesar de que el rival ayudaba y de que habría que ver cómo juega el equipo contra alguna de las selecciones grandes, hubo un cambio importante en el planteo. Y es una buena noticia.
Luego del partido de Argentina y de cumplir con mi trabajo, volví a la cama con la intención de despertarme para ver un partido que me interesaba mucho: Inglaterra-Estados Unidos. Los ingleses, a mi criterio, son grandes candidatos. Y los yanquis pueden ser una gran sorpresa. Lamentablemente para mí, no me desperté y vi un resumen que igual sumó para entender el porqué del empate. “Cuando errás mucho te terminan empatando. Gracias a Dios no se dio” dijo Diego hoy en conferencia. Pero a Capello si le pasó. Porqué Inglaterra llegó y llegó y no pudo convertir más que un gol. Por errores propios y porqué el arquero estadounidense tuvo toda la seguridad que no tuvo Green, el arquero inglés. Dempsey pateó lo que comúnmente se dice “una masita para el té”, y el arquero hizo el resto. Gerrard había abierto el marcador en los primeros minutos pero ese gol yanqui era un balde de agua fría para el equipo inglés. Fue 1 a 1 en lo que se preveía una victoria inglesa. La sorpresa fue sorpresa y la candidata no lo fue, por lo menos en el resultado. Sin embargo, los partidos que le quedan a ambos (Eslovenia y Argelia) los ponen, en teoría, en Octavos de Final.
Se terminó una nueva jornada mundialista y mañana nos esperan otra vez tres encuentros: Argelia-Eslovenia por el Grupo C, Serbia-Ghana –sin sus figuras lesionadas- y Alemania (siempre candidata) ante Australia, estos por el Grupo D. Ganó Argentina y es noticia, la seguimos mañana.










