Volvió el 10 con otro show clásico

Posted by El último diez On 4/26/2010 01:18:00 a. m. 1 comentarios

Román se va feliz. La rompió otra vez en un clásico y el equipo ganó.

Volvió el 10. Faltó solo un partido y pareció una eternidad. Pero como en aquel encuentro contra Arsenal, el último que jugó, la Bombonera lo esperaba para rendirle el homenaje que se merece. Y él devolvió ese cariño con fútbol. Las banderas y los carteles, desplegados por todo el estadio, rezaban, una vez más, por la continuidad del ídolo. Y a Román a su juego lo llamaron. Cuando las papas queman, cuando se pone en tela de juicio su continuidad, el diez saca la varita y deleita los paladares xeneizes.
La víctima de hoy fue San Lorenzo, que con la famosa chapa de "son hijos nuestros" ya no gana los clásicos. Ya en el primer minuto, el 10 exigió a Migliore con un tiro libre que tuvo que despejar al córner. Y de ese mismo tiro de esquina, su precisa pegada desembocó en un excelente cabezazo de Giménez y el 1 a 0. El ex Tigre no hizo más que ir a abrazarlo y reconocerle el famoso "es tuyo".
De ahí en más el partido se jugó a su ritmo. A pesar de unos pocos pases errados, raros en él, Boca dominó la pelota a lo largo del primer tiempo sin sobresaltos. Cada intervención suya, como cuando llevó la pelota al córner derecho para amasarla y sacar un centro imposible que casi termina en gol nuevamente de Giménez, despertaba en el hincha el famoso "Riquelme" -alargado enfáticamente en la primer "e"- que saca lo mejor del 10.
En la segunda mitad se tomó un descanso. Los quince minutos de entretiempo los alargó unos tantos más en la cancha. Indefectiblemente eso derivó en una mejora del equipo de ¿Boedo?¿Bajo Flores?¿Soldati?..., que aprovechó para tener la pelota un rato mientras no la tenía el enganche. Pero cuando Boca sufría peligro de un posible empate azulgrana, el 10 despertó para terminar con la historia. Agarró la pelota tirado de extremo izquierdo y con un punzante y preciso pase para Palermo, lo habilitó para que el 9 definiera con un zurdazo letal. Así, una vez más, fue Riquelme-Palermo-gol y ahora también abrazo, para que el periodismo berreta no tenga de que hablar. A partir de ese momento, el equipo regaló un repertorio de toques para humillar al rival al compás del "ole" de la gente.
Y el 10 terminó el partido gozando como un hincha más, metiendo fuerte contra "la fábrica de humo" del Kily, encarando como si fueran cinco minutos de partido y regalándole su camiseta a la afortunada gente de la platea baja antes de meterse en el agujero hacia el vestuario. Volvió Román, y con todo su repertorio. Para dar, una vez más, otro de sus shows clásicos.



A mis detractores con cariño

Posted by El último diez On 4/16/2010 08:27:00 p. m. 1 comentarios

Román y el micrófono. Una dupla tan demoledora como la que hace con Palermo en cancha.

Y Román habló. Finalmente, en conferencia de prensa, mostró todo su repertorio y no se guardo nada, como adentro de la cancha. Habló de todo y de todos. Y aclaró varias cuestiones. El 10 sabía cuáles iban a ser los temas a tocar: Palermo, renovación, Macri, Mouche, la apretada de la 12. Todo fue respondido y al estilo Riquelme, cortita y al pie.



"Voy a contar por qué festejé el gol así dejamos de hablar". Más directo imposible. Tal vez cansado ya de tanto periodismo berreta que solo se hace eco de un festejo y no de lo que realmente importa: "Tenemos que hablar más de fútbol", repitió el 10 una vez más, esta vez a Martín Arevalo, rival recurrente del 10. Así, aclaró lo que tanto dio que hablar, el no-abrazo con Martín: "No me salió festejar atrás de ese arco. Por eso corrí para el córner para festejar con la platea. El día domingo viví una situación que no fue muy agradable. Hay cosas que puedo aguantar y cosas que no. Creo que fui muy claro". Clarísimo. Algo ya dicho anteriormente -la apretada de la doce- tema que Román cree que esta "recontra armado" por alguien, aunque nunca diría por quien: "Vigilante no soy". Pero, contrariamente a lo que dijo el enganche, Martín pidió que "no se use para tapar lo otro", innecesariamente invitando al cabaret público.

Además, hoy se dio a conocer una información de la que el 9 obvió en su desfile mediático por todos los canales de radio y televisión: el saludo que le brindó el 10 en el vestuario después del partido. Pequeño detalle. Interna con Palermo: tema cerrado, por lo menos para Román. Y agregó: " La relación es normal, de trabajo. Ustedes me conocen, en el 2008 fui muy claro cuando ganamos el campeonato, dentro de las cancha tenemos que hacer las cosas lo mejor posible. Es el mejor 9 de los últimos 10 años y ojalá los dirigentes hagan un esfuerzo para que se retire acá". Uno habla bien del otro... ¿Y viceversa?

La renovación de su contrato es un tema recurrente cada vez que Román da una conferencia. Pero luego de los "problemas" de la última semana, se temía que sembrara algunas dudas en el 10. "Estoy comprometido hasta el 30 de junio. Yo juego como jugador y como hincha. Tendremos que pensar qué lo mejor para el club y que es lo mejor para mi. Mi ilusión es terminar mi carrera en este club". Como un casete, el deseo de terminar en Boca sigue latente: teléfono dirigentes, atiendan.

En los últimos días se ventilaron unos supuestos mensajes de texto de JR a Luli Fernández, la ¿Conductora? ¿Periodista? ¿Panelista? televisiva y novia de Pablo Mouche, 7 xeneize. Román no ignoró el tema: "Eso demuestra que hay maldad. Hice lo que correspondía, llamar, hablar con él y su pareja y la respuesta que me dio me hizo sentir de maravilla: me dijo que sabe la clase de persona que soy yo y en ningún momento pensó mal de mí". Otro tema aclarado (¿de qué hablará la prensa ahora?).

Se dijo también, en todos los medios, que la llegada de Guillermo o Cagna como Dt's, dependían de su aprobación o su salida del equipo. "Ojalá que puedan dirigir acá y les vaya bien", aclaró, desmintiendo uno tras otros los rumores destructivos del periodismo sensacionalista.

Pero el cierre de la conferencia, dejó la frutilla del postre. Ante la consulta por los dichos de Macri en contra suya ("Riquelme no es un referente, es un mal ejemplo"), al mejor estilo Carlitos Bianchi, Román sonrió, y mostró su lado irónico: "Me tiene cariño". Y, digno del Virrey, se paró y se fue. Para sus detractores, con cariño.


Cancion.



Manos arriba del 10. Endiablado por el periodismo, endiosado por el pueblo xeneize.

La nota parece de hoy. Pero no, es de hace casi dos meses. Al leerla pareciese que estuviera hablando del presente, y es tal así porque las razones de la nota son cuasi similares a lo que pasa hoy en día en el Mundo Boca. Algo que viene pasando hace un largo tiempo. El perfil endiablado que la prensa le da a Román. Algo que traté de expresar durante estos días acá en el blog, en las palabras de Marcelo Guerrero hace unos 60 días, alguien más que autorizado para analizar y hablar sobre el ámbito xeneize.

Los periodistas también juegan en Boca, pocas veces a favor. Están los que no quieren al club y manifiestan ese rechazo desde variados espacios. Asumidos, encubiertos o conversos, podríamos considerarlos parte del folclore. Más daño que ellos hacen otros, que son o dicen ser del palo auriazul y apuestan a fracasos individuales y colectivos por enemistad o rencor.

Fue obscena, por caso, la persecución a Bianchi: las cifras de su salario aparecieron hasta en Cartoon Network. Igualmente difundidos fueron sus enojos con los mismos personajes que lo liquidaban en cadena nacional.

Mayor todavía es el ensañamiento con Riquelme. Uno entiende que lo desprecien colegas identificados con otros colores, pues Román ganó todo en Boca y lo hizo con un estilo que desmiente el burdo estereotipo xeneize. Aunque sea un deleite para paladares exigentes, es difícil que los contreras gocen si el hombre tira un caño de espaldas. Es llamativo, en cambio, que lo cuestionen los dueños de la verdad en el llamado Mundo Boca, los que saben a qué hora llegó cada jugador, dónde estacionó su nuevo auto, con quién habló en la práctica, con quién discutió en el vestuario, con quién se fue a comer después... Riquelme no se esfuerza por ser simpático con estos muchachos súper informados ni con quienes pontifican delante de un micrófono radial y/o televisivo: los mira de lejos y con recelo, contesta seco sus preguntas. A diferencia de él, otros players se muestran mucho más afables en el trato. Y ahí empieza la confusión. Como Palermo, por ejemplo, se detiene a charlar y Riquelme sigue de largo, uno es una belleza de persona y el otro un monstruo, por usar una frase publicable.

Los hinchas de Boca aman a los dos por lo que dieron (y dan) dentro de la cancha, ¡qué importan los chistes con el conductor de un programa! Martín no trabaja de RR.PP. sino de goleador, pero al lado de Román merece un puesto en la Cancillería. Esto explica la dualidad bueno-malo de la historia que se pretende vender, como si los egos de un grupo fueran propiedad exclusiva de uno solo de sus integrantes. ¿Observaron que los reportajes al 9 se desenvuelven en un clima cordial, mientras que en las conferencias del 10 se respira tensión?

Así, con Riquelme a la defensiva y entrevistadores al ataque, se genera una mutua repulsa, expresada públicamente en episodios como el de ayer. No fue el primero ni será el último, en tanto haya comunicadores que subordinen la información y el análisis a su relación con los protagonistas.

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